in ,

“Si dolarizamos no habría divisas suficientes para mantener el país”

Venezuela se enfrenta a la peor hiperinflación en la historia del Hemisferio Occidental. La inflación es un fenómeno monetario que ocurre cuando la cantidad de dinero que circula crece más rápidamente que la producción de bienes y servicios. Se produce cuando los gobiernos obligan a los bancos centrales a emitir dinero en exceso para financiar el déficit fiscal. En su Dinámica monetaria de la hiperinflación Phillip Cagan la calculaba mediante la siguiente fórmula matemática: Inflación anual = [(1 + i)^12 – 1] x 100, donde “i” es la inflación promedio mensual entre 100.

Durante los meses de diciembre, enero y febrero, la inflación mensual ha rondado 85%. De mantenerse tal promedio estaríamos superando, conforme a la fórmula anterior, una hiperinflación superior a 106.000% anual en 2018 o más. Todo es culpa del financiamiento del gasto público por parte del BCV.

La hiperinflación es el último estadio del mal inflacionario. Es una patología económica en estado terminal. Muchos creen que una forma eficaz de acabar la inflación de cuajo es dolarizando. Veamos sus ventajas y sus desventajas.

Dolarizar implicaría sustituir el bolívar por el dólar como unidad de cuenta, como moneda de curso legal y como reserva de valor. Al no poder el gobierno emitir dólares, perdería la capacidad de recurrir al banco central para que financie el déficit con emisiones de dinero. Así, desaparecen los excedentes monetarios del sistema que son la causa última de la inflación. Esta es la ventaja de una dolarización. Por otra parte, una medida así solo se puede aplicar con abundantes fuentes de ingresos en dólares, vía exportaciones variadas, a fin de que esas divisas reemplacen el signo monetario local.

En el caso de Venezuela luce imposible. Somos monoexportadores de petróleo, producto que aporta 96% de los dólares que recibimos. Para colmo el petróleo muestra severas oscilaciones en su precio, con lo cual la cantidad de dólares que circulan en la economía (la liquidez monetaria) padecería también fuertes vaivenes, imposibilitando el funcionamiento normal de la actividad económica.

Además, uno de los grandes problemas que hemos padecido es que durante años la sobrevaluación del bolívar impidió que, a excepción del petróleo, la mayoría de nuestros demás productos fuesen competitivos en los mercados internacionales. Por eso nos volvimos monoexportadores. Si tomásemos la decisión de dolarizar, el problema se agravaría imposibilitando la diversificación. Con una moneda tan dura como el dólar el país no podría competir con las exportaciones de otras naciones.

Pero el impacto de una medida de esa naturaleza iría mucho más allá. Puesto que las reservas internacionales en poder del BCV son exiguas, si decidiésemos dolarizar no habría dólares suficientes en el sistema para mantener el normal funcionamiento de las actividades económicas, en particular en momentos en que nuestra producción petrolera se está viniendo a pique. El resultado inmediato es que pasaríamos de una hiperinflación al polo opuesto del espectro monetario, es decir, una deflación.

En una hiperinflación hay excedentes de moneda demandando bienes que no están disponibles. En una deflación ocurre todo lo contrario. Puede incluso haber bienes en el mercado, pero no hay dinero con el cual realizar transacciones. Tan perjudicial es una hiperinflación como lo es una deflación. Ambas se traducen en una fuerte contracción de la actividad económica. Se detienen las transacciones y las inversiones. Las empresas se ven obligadas a cerrar y las economías caen en un marasmo de inactividad y de desempleo.

Bajo tales circunstancias el gobierno se vería obligado a aumentar el gasto público para reactivar la economía. Incurriría entonces en un déficit fiscal que solo podría atender mediante préstamos del exterior puesto que se vería obligado a inyectar dólares; pero en el caso específico de Venezuela, incursa ya en un creciente default de sus obligaciones, nadie está dispuesto a otorgarle financiamientos.

La experiencia de la dolarización en Ecuador fue excelente para combatir la inflación, pero ahora está atrapado en una trampa de crecimiento.

Aportado por José Toro Hardy.

Comentarios

What do you think?

1000 points
Upvote Downvote

Total votes: 0

Upvotes: 0

Upvotes percentage: 0.000000%

Downvotes: 0

Downvotes percentage: 0.000000%

Written by venmi

La Comunidad Venezolana de Miami

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

LA REALIDAD VENEZOLANA HECHA EN REVOLUCION: ¿Necesitas efectivo? Así funciona la venta de bolívares en el terminal de La Bandera

INHUMANOS! Negocios sucios que ganan con el hambre en Venezuela